¡lluvia de millones!

Knockemstiff

Publicado: 2011-06-01

carátula de la novela

Si hay un título extraño es el de Knockemstiff, el título del libro de cuentos de Daniel Ray Pollock al que Edmundo Paz Soldán, en su reseña en Babelia y en su blog en el Boomerang, califica de “magistral”. Con traducción de Javier Calvo, el libro ha sido traducido al castellano por la editorial Libros del Silencio. El prólogo, por cierto, lo escribe Kiko Amat. Pueden leerlo acá.

Dice la reseña:

Para hablar de Knockemstiff, el magistral libro de cuentos de Donald Ray Pollock, se han mencionado nombres muy diversos: Sherwood Anderson, Denis Johnson, Chris Offut. A esos nombres hay que agregar el de Daniel Woodrell, el autor deWinter’s Bone, aunque para narrar sus cuentos de perdedores Pollock tiene más humor. En el pueblo de Knockemstiff, en una desolada zona rural de Ohio, sus habitantes white trash no tienen más vías de escape que el alcohol, el sexo y las drogas, sobre todo las drogas: meth, speed, crack, crank, anfetaminas, todo sirve para soñar con escaparse a California y dejar atrás una vida miserable. Pero no: el lugar pesa más, como si se tratara de una maldición, y nadie puede salir de él por mucho tiempo. Pollock es un maestro para agarrar al lector desde la primera línea del cuento: “Mi padre me enseñó a hacer daño a la gente una noche de agosto en el autocine Torch cuando yo tenía siete años” (“La vida real”); también lo es para terminar el cuento con una imagen que abre el texto en múltiples direcciones. Los personajes de un cuento reaparecen en otro, con lo que queda la sensación de que se nos ha contado la historia de una familia, de todo el pueblo. Y por ahí desfilan un vagabundo retardado que ve a un chiquillo llamado Truman teniendo sexo con su hermana de doce años en Dynamite Hole, y Bobby y Frankie, dos adolescentes que se roban anfetaminas para venderlas para terminar colocados con ellas, y Jimmy y su amigo, que aspiran Bactine en una bolsa de plástico para, con los ojos rojos mientras cae la nieve, poder ver algo que no han visto antes. Pero ya todo ha sido visto, y no queda más que repetir de manera determinista los errores de los padres y de los tíos. La magia de Pollock consiste en lograr que, pese a que en ningún cuento hay redención posible, no sintamos nunca que el autor está siendo repetitivo. Sabemos lo que nos espera, y aun así nos sorprendemos. La traducción de Javier Calvo es impecable.  


Escrito por

Iván Thays

Escritor peruano. Autor de las novelas "El viaje interior, "La disciplina de la vanidad" y "Un lugar llamado Oreja de perro".


Publicado en

Moleskine Literario

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