¡lluvia de millones!

Reseñan a Mairal y Quintana

Publicado: 2010-10-16

Pilar Quintana reseñada en España

Dos amigos del Bogotá 39, el argentino Pedro Mairal y la colombiana Pilar Quintana, han sido reseñados elogiosamente en el suplemento Babelia de El País. Ambos libros han aparecido reeditados en la editorial española El Aleph. Comparto con uds. las dos reseñas.

Sobre Coleccionistas de polvos raros dice Fernando Castañedo:

Tal vez la anécdota con la que arranca esta primera novela de Pilar Quintana lleve a algunos a pensar en Sin tetas no hay paraíso, el best seller de Gustavo Bolívar que ha triunfado también como serie de televisión. Sin embargo, dejando a un lado la anécdota común de la muchacha que se implanta prótesis de silicona para convertirse en la querida de un capo, y que los dos libros documentan la intrahistoria de una sociedad regida por el narcotráfico, las diferencias saltan a la vista. Ambientada en Cali, la novela de Quintana narra el encuentro de dos jóvenes: la Flaca Estrellita, hija natural de una modista a quien un mafioso de segundo orden pone pechos y un piso, y el Mono Estrada, un tipo feo de familia bien. Sin embargo, lo que en un primer momento parece un coito esporádico reaviva antiguas pasiones en ambos y empuja al narrador a hacer inventario de sus vidas. Por ello la historia va más allá del encuentro entre dos coleccionistas de polvos raros, como los describe el título, y más allá del ascenso de una trepadora social. También trasciende la rivalidad entre el Mono y su amigo Aurelio, el seductor que le usurpa todas las mujeres, incluida Estrellita. La novela va más allá porque socialmente refleja el encuentro de dos ciudades, la de arriba y la de abajo, la rica y la pobre, con sus urbanismos y sus áreas de intersección geográfica y humana. Y sobre todo porque refleja la necesidad moral de dignificarse o de justificarse por el amor que, como decían los antiguos, todo lo vence. En una ciudad donde los cheques procedentes del narcotráfico pasan de mano en mano sin encontrar quien los blanquee, el sexo en cualquiera de sus formas parece lavado con Ariel. Formalmente, la novela se articula en breves secuencias que despliegan un repertorio de recursos impresionante, desde los juegos con los tiempos verbales hasta los cambios de una tercera persona omnisciente al monólogo interior, y desde algunos vertiginosos saltos temporales hasta esa forma modesta y contundente de resolver las intrigas. La trama principal, sin embargo, queda en suspenso, como si se hubiese quedado pequeña para una prosa de un virtuosismo tan fuera de lo común, o como si fuese irrelevante frente a los problemas de una sociedad que busca renunciar al dinero fácil y a una opulencia de cartón piedra, y no sabe cómo hacerlo.

Mientras tanto, Ernesto Ayala Dip comenta Salvatierra de Pedro Mairal.

En menos de dos meses leo otra novela del escritor argentino Pedro Mairal. Fue primero El año del desierto, y es ahora Salvatierra. Una novela breve si la comparamos con la primera, pero en la misma estela de sorprendente simbiosis entre materia y forma. Si en El año del desierto primaba el aliento audazmente imaginativo, o una cronometrada libertad a la hora de apurar el realismo para que dejara de ser el realismo de todos los días, en Salvatierra se despliega un relato aparentemente realista desde el principio, con tintes incluso naturalistas, pero desde el fondo del cual emana una historia fantástica. Salvatierra es un pintor casi secreto que al morir dejó a sus hijos una herencia hermética. Cuatro kilómetros de rollos donde el pintor (mudo desde los nueve años debido a un accidente) plasmó cada minuto de su vida. Miguel, el hijo menor (su hermano mayor, Luis, se suma luego a la aventura), es el principal encargado de llevar a cabo algunas gestiones alrededor de la insólita obra: rescatarla del almacén donde estaba escondida o abandonada y tramitar su traslado a un museo holandés, tras intentar rescatarla de la tutela patrimonial del municipio de una ciudad del Litoral. Miguel y su hermano se trasladan de Buenos Aires al Litoral. Y aquí comienza el trabajo de estudio de la obra, un estudio íntimo mediante el cual cada escena de los rollos es entendida con diferente espíritu según se trate de un contenido u otro. Miguel se ve en uno de los rollos cuando era pequeño, circunstancia que le depara una pequeña sorpresa emocional, toda vez que no esperaba tal atención de parte de su padre. Miguel y Luis otro día descubren a una mujer que no es su madre, como si se tratara de una mujer furtiva, una presencia hiriente en la memoria de la progenitora. Todas son escenas vívidas. Y a la vez reveladoras de un hombre distinto al que conocían. O desconocían. Mairal crea un espacio narrativo distinto al que exigía su historia. El espacio literario que no espera el lector. Los rollos pictóricos, llenos de incógnitas, son las páginas que se leen. Son la historia familiar de Salvatierra y su historia secreta. Mairal hace de pronto que su escritura desaparezca de nuestro foco de atención. Solo nos importa la obra indescifrable de Salvatierra. La otra escritura y la otra materia de su novela. Pedro Mairal es mi descubrimiento personal de este año editorial. Solo me sirve a mí. Pero si el lector quiere compartirlo, bienvenido sea.


Escrito por

Iván Thays

Escritor peruano. Autor de las novelas "El viaje interior, "La disciplina de la vanidad" y "Un lugar llamado Oreja de perro".


Publicado en

Moleskine Literario

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